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Ella analógica y él digital, muy digital.
Cada uno lleva un carrito de supermercado, carritos que pronto serán cómplices de sus acrobacias.
Con humor y poesía arrastran al público al límite entre dos mundos: el viejo y el nuevo, el pasado y el presente, el analógico y el digital.
50 minutos… ¡bien consumidos!

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